jueves, 18 de diciembre de 2008

Ostegunak


Los jueves no son un día insulso, el dicho de "siempre estás en medio, como el jueves" ya no tiene tanto sentido puesto que, cada vez más, el jueves se convierte en una especie de inicio de fin de semana, formando ya parte de él, a pesar de ser laborable el día siguiente.


Como decía en el prólogo, el escritor citado sacó mucho jugo a sus farras de los jueves universitarios en esta ciudad, haciendo de ello un libro que gozó de cierto éxito. Yo también viví en el mismo sitio que él unas cuantas noches de jueves universitarios, pero no demasiadas, eran más habituales para los forasteros que dormían en residencias o pisos de alquiler/comunas.


El jueves ha tomado el apelativo de "día de bragas" y, como toda expresión, algo de realidad tiene. Desde luego, en esta ciudad tan difícil para el conocimiento carnal si exceptuamos Ese Bar, existe el mito de que los jueves son días menos difíciles y ese mito está encarnado en las giputxis, que deben de ser unas auténticas monjas en su Goierri durante el finde, pero unas lobas sedientas de sexo cuando pasan Etxegarate y se lee jueves en su calendario. Esas giputxis que "todos los jueves acaban con un tío en su cama, cuando no 2", esto se decía.


Yo no las caté, en mis farras de jueves durante mi época universitaria y soltería sólo hubo un amago de ligue, pobre balance, ciertamente. Especialmente divertidos y animados eran los jueves antes de vacaciones de Navidad, es decir, hoy, y el de la Korrika, cuyo paso siempre se hacía coincidir por la ciudad en jueves. A esas citas no solía fallar.


Una vez olvidada mi época universitaria (aunque ahora ha vuelto pero no en la misma intensidad), actualmente, me encantan los jueves como noches de farra. Obviamente, y dado que no tengo el privilegio, que algunos tienen, de poder teletrabajar los viernes de resaca, no me prodigo mucho en largas noches de jueves, pero alguna ha caído, a pesar de lo mal que se pasa cuando suena el despertador y te despiertas aún tocado, jurándote que no lo volverás a hacer.


Son noches en los que se ven caras diferentes, ambiente diferente, y en las que, el que sale, sale de fiesta, sin medias tintas. El clima local tampoco ayuda, pero esas noches de jueves de primavera generosa y comienzos de veranito son especialmente peligrosas cuando se comienza a trasegar birra, birra que siempre diré que sabe especialmente bien los jueves. Yo creo que, a partir del viernes, ponen el barril de cerveza mala.


Otra vivencia personal de mis jueves es que casi siempre coincide con una visita al lugar donde ahora estoy, la casa de mis padres. La razón es que los viernes (no nos adelantemos) siempre como en el trabajo y me como un mega-bocadillo de tortilla de patata hecha por mi madre, posiblemente la mejor tortilla de patata del mundo. Y aquí me vengo a recogerlo, aprovechando casi siempre además para navegar un poco por esta red, revisar los mails, los blogs, etc. Seguro que, si hago una estadística, me sale un alto porcentaje de posts escritos los jueves.


Tortilla de patata, un manjar, mi comida preferida sin lugar a dudas. Sencilla a la par que resultona. Entre mis rarezas, a muchos extraña, con razón, que, prácticamente el 95% de mis noches viviendo en casa de mis padres, he cenado tortilla de patata. Y no me canso. Ahora ya no, supongo que por tener que hacérmelas yo y por sentido común, por aquello de no abusar del güebo. Tras unos años de experiencia, tengo que decir que también me encantan mis tortillas de patata, son totalmente distintas a las de mi madre, en sabor, en textura, en casi todo, a pesar de que intento imitar su proceso con todo detalle, pero también excelentes, modestia aparte.


Pensando en qué otras particularidades tienen los jueves, aparte de ser día de mercado, me viene a la memoria las retransmisiones del sorteo de la lotería primitiva en la tele, con Teresa Viejo. Sorteos que eran seguidos con interés en mi casa. Y recuerdo que tuve noticias de una broma que hicieron a alguien y que me pareció cojonuda aunque un tanto pesada. Unos amigos grabaron un sorteo de la primitiva en vídeo y el jueves siguiente lo emitieron haciéndolo coincidir en hora con la retransmisión del día, que veía toda la cuadrilla junta, y sin que se percatara el incauto en cuestión de que era una grabación lo que veían. Previamente, habían hecho una primitiva con los números que habían salido en el sorteo de esa semana anterior y se habían juntado en una casa con el convencimiento entusiasta y contagioso de los bromistas acerca de que les iba a tocar. El resultado, como podéis imaginar, es que parecían salir los números de su boleto, uno a uno, hasta completar los 6, con gran algarabía del personal, algarabía fingida por todos menos por uno. Muy cruel.


Los jueves de los últimos años también los tengo asociados, televisamente, a Vaya Semanita, un programa de humor que resultó rompedor durante sus primeras temporadas y que, como ocurre a menudo, perdió chispa posteriormente. Tocar esos temas tabú en este país/comunidad autónoma/región en la que no nos ponemos de acuerdo ni en su nombre (Euskal Herria?, Euskadi?, País Vasco?, Vascongadas? - Toque de actualidad dedicado a EHHQR, que sé que le gustan estas cosas), con ese punto de humor tan fresco fue algo increíblemente liberador. Cierto es que, en sus inicios gloriosos, al programa le tocó vivir en una época dulce donde ciertos gags hacían gracia porque se veían como algo del pasado. Ahora, algunos de ellos no tendrían ni puta gracia, por ejemplo recuerdo uno de un encapuchado y un socialista con sus gafitas y chaqueta de pana paseando juntos por una playa de la mano, corriendo a abrazarse, jugando en la arena, acaramelados...


De la revista El Jueves no hablaré, porque sale los miércoles. Y además no me gusta. Dicho queda.


Y lo mejor del jueves, que mañana YA es viernes. Pero eso será otro día.


Astea (prólogo)

Ante mi ausencia de inspiración, que es tal que me ha costado 15 segundos dar con la palabra "inspiración", doy comienzo aquí a un serial, que me ayudará a tener material para 7 posts, por lo menos.

Un escritor vasco, Jon Arretxe, comenzó su carrera literaria de éxito, teniendo en cuenta lo limitado que puede ser el éxito de un escritor en euskera, con un libro titulado "Ostegunak" ("Los jueves"), en él narraba diversas aventuras, se supone que ciertas, vividas en primera persona durante varias noches de jueves de su época universitaria en V-G. Tras este moderado éxito y aprovechando el tirón escribió también "Ostiralak" y "Larunbatak" ("Los viernes" y "Los sábados").

Y ahí se quedó, en los sábados, yo voy a comenzar también por los Jueves, pero tengo intención de acabar la semana, hasta el Miércoles. Supongo que habrá días de la semana muy insulsos, esos de entre semana, de los que me cueste escribir algo, pero se intentará.

Sirva este post de prólogo a dicho experimento narrativo. Que os guste.

sábado, 29 de noviembre de 2008

Movistar crispa


En mi caso es Movistar, que no es mi compañía de móvil, aunque me consta que, en el caso de los Movistarianos, también son acosados telefónicamente desde su propia compañía.


Me refiero a esas llamadas insistentes en las que te ofrecen sus estupendas tarifas para que te hagas tal o cual contrato o te cambies a su compañía. Y digo que crispan porque no te permiten ser amable, yo lo intento siempre, les contesto con la mayor educación que no quiero escucharles, que no tengo tiempo o que no me apetece. Pero no dan su brazo a torcer.


Ayer volvió a suceder, ví llamadas perdidas del 1485, supuse que procedían de alguna empresa de telemarketing, e insistieron hasta que me pillaron con el móvil cerca y encendido, a eso de las 8 de la tarde, que no son horas para que les tengan ahí agobiando al personal.


"Hola buenas noches, soy XXXXXX Vásquez y le llamo de Movistar, ¿con quién tengo el gusto de hablar?". De entrada, la fórmula es un tanto agresiva porque no tengo yo que contestar a esa pregunta; le dije, como siempre, que lo sentía, que no me interesaba lo que me iba a ofrecer y que estaba muy contento con mi compañía de móvil (en realidad estaré igual de descontento que lo estaría con el resto, supongo).


En su manual deben de tener ya la respuesta a este rechazo, con su habitual "¿y cómo sabe que no le interesa si no sabe lo que le voy a ofrecer?", comenzando seguidamente con su discurso. Le intenté decir cortésmente que no insistiera, en varias ocasiones, pero él seguía recitando sus ofertas, hasta que le corté. En otras ocasiones he optado por dejar el móvil a un lado mientras el telemarketingero lanzaba su perorata.


Yo no soy así, no haría nunca lo de cortar a alguien y dejarle con la palabra en la boca, pero no dejan otra opción, sacan lo peor de uno. Me parece una campaña de marketing altamente contraproducente y a mí, como creo que a otros muchos, nos retrae de unirnos a su compañía, señores de Movistar. Que lo sepan.

jueves, 20 de noviembre de 2008

Sonrisa inversa




Al margen de otras consideraciones sobre el personaje, creo que DJ debería pedir derechos de autor por el emoticono de "cara de enfado".

¿Arte?


Teníamos una comida planificada, ella sufría de problemas estomacales, acompañados con sus típicas y aparatosas consecuencias, él propuso aplazarla, ella dijo que no, que había que hacerla ahora, recién pasado su cumpleaños, que si no luego perdía emoción.

El restaurante era de los de "nueva cocina", la comida muy rica, con el clásico despliegue de colores de este tipo de cocina, repleta de extrañas salsas multicolor.

Salieron del restaurante contentos, bien servidos, la factura la pagó ella. A los 20 metros de la puerta del restaurante, ella dijo sentirse mal, las nauseas reaparecían, segundos después todo lo ingerido salió de su estómago cual sifón. Y sonará raro, pero fue una pota preciosa, sobre la muy verde hierba mojada, se formó una bella sinfonía de colores con fondo blanco grisáceo e irregular, que habría triunfado en Arco. A veces, el arte te sorprende donde menos te lo esperas.

jueves, 13 de noviembre de 2008

Servidores de la patria


Pensaba el otro día, viendo las imágenes del funeral de estado por los militares muertos en Afganistán, que algo chirría en todo eso. Al margen del drama personal de las familias, son todas esas palabras y ceremonias que suelen rodear estas situaciones las que, en cierto modo, me sublevan.


Sé del extraño gusto de los militares por estos simbólicos actos, su amor infinito a los trapos de colores, a las horrendas músicas militares, etc., y, por tanto, podría entenderse como una despedida ad hoc, a su gusto. Pero tiene algo de injusto, de agravio comparativo. Y es que, yo no entiendo porque un militar muerto en acto de servicio debe tener todas esas prebendas y ser considerado como un servidor a la patria y no así, por ejemplo, un trabajador de carreteras que muere atropellado mientras adecenta una autovía para la patria o el que muere atrapado dentro de un túnel que comunicará por ferrocarril las ciudades diversas de la patria.


Yo, al menos, no he visto en ningún caso que se declaren días de luto nacional por este tipo de fallecimientos, ni que se les conceda la medalla al valor sobre sus ataudes cubiertos por las banderas patrias, ante la compungida mirada de los ministros y ministras.


Es esa sobreestimación de lo militar lo que me subleva. De mi época de simpatizante y colaborador más o menos implicado del movimiento insumiso, guardo aún un manifiesto, que estuvo pegado en la pared de mi habitación muchos años, adjudicado al anarkista Bakunin, y que resume muy bien mi pensamiento acerca del asunto, por ello paso a transcribirlo:

La educación de los militares desde el soldado raso hasta las más altas jerarquías, los convierte necesariamente en los enemigos de la sociedad civil y el pueblo. Incluso su uniforme, con todos esos adornos ridículos que distinguen los regimientos y los grados, todas esas tonterías infantiles que ocupan buena parte de su existencia y les haría parecer payasos si no estuvieran siempre amenazantes, todo ello les separa de la sociedad. Ese atavío y sus mil ceremonias pueriles, entre las que transcurre su vida sin más objetivo que entrenarse para la matanza y la destrucción, serían humillantes para hombres que no hubieran perdido el sentimiento de la dignidad humana. Morirían de vergüenza si no hubieran llegado, mediante una sistemática perversión de las ideas, a hacerlo fuente de vanidad. La obediencia pasiva es su mayor virtud. Sometidos a una disciplina despótica, acaban siendo horror de cualquiera que se mueva libremente. Quieren imponer a la fuerza la disciplina brutal, el orden estúpido del que ellos mismos son víctimas. No se puede amar el servicio militar sin detestar al pueblo.


Es una pena que el movimiento antimilitarista esté ahora mismo tan desactivado, una vez que ya no tenemos que pelear para evitar que a los machos de la especie nos secuestren 1 año de nuestras vidas para obligarnos a jugar a todos estos macabros y pueriles juegos. Y sin embargo, creo que todavía hay motivos para rebelarse.


sábado, 1 de noviembre de 2008

Trebiño, Orduña y S P R E E


La resaca hace aun mella en mí a estas horas, a pesar de haber seguido a rajatabla todos los pasos que la revista científica TMEO (http://www.tmeo.org/) recomienda para superarla.


Iba a aprovechar de paso para recomendar el blog de el gran filósofo Alvarez Rabo (http://chupameelrabo.blogspot.com/), pero he visto que se ha chinado y acaba de dar, hoy precisamente, fin a su blog. Pero pueden repasar sus etiquetas, muy grandes.


Dicho lo cual, el motivo de mi resaca es, evidentemente, que ayer salí y como dirían allá, tomé demasiado, tenía cena de curro. Fue ayer la primera vez que salía en la noche de halloween y, a pesar de que se me decía que había ambientazo esa noche, yo no lo ví. Entre los bolsillos vacíos de la gente y el intransigente horario de cierre de bares en esta ciudad (1:30), pues lo del ambientazo es relativo.


La cena era en honor de un becario que se nos ha ido de la empresa, a ejercer de becario a otra empresa, pero mejor pagado. La víspera nos llamó para decirnos que se le había muerto la "suegra" y, como es lógico, no iba a ir a la cena. Aún así, decidimos mantener la cena de despedida del becario, sin el becario. Por no anular la reserva y porque ya teníamos los dientes largos pensando en la farra que se avecinaba. Lo pasamos bien.


La gran sorpresa llegó al final de la noche. Ya quedáis pocos que no conozcáis mi reciente experiencia de "chica entra a chico", siendo el chico éste que escribe. Esto pasó en Febrero, coincidiendo con la celebración de mi 34 cumpleaños, me costó descartar que fuera algo preparado por mis amigos como regalo o una cámara oculta. Aquí a dicha experiencia, "chica entra a chico" le llamamos experiencia Halley porque, como el paso de este cometa, sucede una vez cada 76 años. Pues bien, yo ya tuve mi Halley, lo conté, lo reconté, lo contaré a mi prole alguna vez, y ocupará un capítulo entero de mi futura biografía.


Resulta que ayer tuve mi segundo Halley, ¡¡¡¡¡en 8 meses!!!!!, dándose la relevante coincidencia de que sucedió en el mismo bar. Sí, en esta provincia hay un tercer enclave. Como sabéis, hay un anacronismo geográfico/histórico consistente en que un pedacito considerable de esta provincia (Trebiño) pertenece administrativamente a Burgos, y otro pedacito a Bizkaia (éste nos molesta menos porque son de los nuestros). Eso son los enclaves, zonas que, pese a estar situadas dentro del territorio de una provincia, pertenecen administrativamente a otra.


El tercer enclave es este bar, se llama S P R E E, y yo juraría que pertenece a alguna provincia de allende el Ebro, pero muy allende además. No sé, Sevilla, Caí, Cuba... La actitud abierta de las chicas que se conocen en este bar es muy diferente a lo que se estila en estas tierras. Además, se da el caso de que es un bar muy agradable, en cuanto a la música y demás, aunque se ve que la fama se va extendiendo y cada vez está más imposible.


Es un bar de esos de última hora, lo cual supongo que también facilita la apertura mental y física del personal. La experiencia de ayer fue aún más fuerte que la vivida en Febrero, nunca me había pasado que una chica a la que acabo de conocer tome mi mano y me haga palpar parte tan íntima de su anatomía. No pidan más detalles morbosos porque no los hubo.


Como dije aquel día y hoy reitero: No doy crédito. A lo cual añado, parafraseando a Manolo García, ¿Dónde estabais entonces cuando tanto os necesité?.


Efectivamente, la autoestima por las nubes.

sábado, 18 de octubre de 2008

V-G / Biarritz / Lyon / L-T / Lyon / Biarritz /V-G (en 20 horas)

Esta semana he tenido otro viaje de trabajo. Rizando el rizo, me lo "propusieron" el martes a las 7 de la tarde, para salir de mi casa a las 3:30 de la mañana, a la France, zona de Lyon concretamente.

El motivo del viaje era un problema de calidad y, al margen de visitarles para recabar información in situ, pelotearles y, en definitiva, hacer acto de presencia y mostrar interés por el problema, debía llevar conmigo unas cuantas piezas para evitar el gran cataclismo del sector de automoción, LA PARADA DE LINEA DE UN GRAN CONSTRUCTOR DE AUTOMOVILES. O sea, que se pare una mega-fábrica de coches, con lo que eso supone de sanciones económicas y demás.

Las 3:30 es una hora muy mala para levantarse, no sabes si acostarte y dormir 3 horicas o quedarte viendo Buenafuente y diversas teletiendas hasta que llegue la hora (en un canal de TDT hay una interesante sex-teletienda donde se venden vibradores y bolas chinas con un tono muy divulgativo, el hombre que los expone habla de "nuestro clítoris" ó "nuestra vagina", debe ser un plural mayestático de esos). Decidí acostarme, pero me costó mucho dormirme, pensando en lo pronto que sonaría el despertador y en lo poco que a mí, en el fondo, me importaba que se parara una línea de una fábrica a 3000 kilometros de mi casa. Pero soy mercenario y ahí estaba yo, sacrificando mis horas de sueño por la empresa que me paga y para evitar que los currelas de esa fábrica se tomaran un día imprevisto de vacaciones.

La empresa tiene contratado un taxista para nuestro uso particular (el gerente volvió a pronunciar la palabra, dijo "vamos a llamar al tasis para que te recoja esta noche"), y él me llevó hasta el aeropuerto de Biarritz, desde donde salía. La primera sorpresa, una vez superada la sorpresa de que me hicieran levantarme a esas horas sin contraprestación extra de por medio, fue que hay aeropuertos que te puedes encontrar cerrados. Yo creía que los aeropuertos eran espacios NON STOP, que fueras a la hora que fueras estaban abiertos aunque con más o menos actividad, pero resulta que no, éste abría a las 5:30 y allí me quedé en la puerta, en medio de la nada, esperando a su apertura, sólo y somnoliento.

Ya me van tocando unos cuantos viajes de empresa y voy catando diversas compañías aereas, esta era la primera vez que cataba Air France, la clasificaré como regular en cuanto al papeo/refrigerios. En el number one, para mí, está Al Italia, sólo por su extraordinario zumo de naranja, que creo mezclado con pomelo para conseguir ese color rojizo.

El peso y el tipo de piezas hacía imposible subirlas al avión así que tuve que facturarlas, aún a riesgo de su pérdida y, por tanto, LA PARADA DE LINEA DE UN GRAN CONSTRUCTOR DE AUTOMOVILES. No hubo emoción, las piezas no se perdieron y llegaron a su destino a tiempo, sin que tuviera lugar el cataclismo.

Ahí me presenté yo, en la empresa, con mi indumentaria de visitas a clientes, elegante pero informal (lo mismo me sirve para las bodas a las que no voy de blusa que para las visitas a clientes), y no voy a aburrir con el transcurso de la visita y de sus frutos, que los hubo. Sólo hablaré de los chascarrillos, y sobre eso diré que me ponen las gabachas. Sé que es una generalización absurda, pero de las pocas veces que he estado en Francia siempre he sacado la misma conclusión, el morbo que me despiertan ellas y lo sosos que me parecen ellos. Destacaría que me gustan los labios de las francesitas, especialmente besables, prominentes, boquitas muy morbosas.

En cuanto a ellos, me atendió el prototipo de francés con el que he tratado siempre, joven, con gafitas, escaso en sonrisas y gestos afectuosos, educado hasta ser pesado,... Pero nos caímos bien.
Y tengo que decir que una de las operarias me hizo ojitos, en un momento dado me quedé sólo revisando mis piezas, allí en la fábrica y, a cierta distancia, una operaria me miraba fijamente, sonreía y movía los labios como pronunciando muy bien no sé qué palabras. Uno es un profesional y no se dejó intimidar por las circunstancias, siguiendo con mi trabajo. Sería por mi traje de visitas a clientes.

Los taxistas que me llevaron del aeropuerto de Lyon a L-T y viceversa me resultaron, en cambio, especialmente simpáticos, el primero de ellos asiático, el segundo un cincuentón nativo. Ambos hablaban muy bien inglés aunque me dijeron que eran la excepción, y con ambos llegué a mantener interesantes conversaciones, muy cercanas y afables, lo cual se agradece por sinceras y desinteresadas (no creo que vuelva a requerir de sus servicios).

Como shock final, en el vuelo de vuelta coincidí con un clon mío, y mira por dónde, que vive bien cerca, porque creo que era giputxi. Nos miramos raro. Pero él iba menos elegante.

domingo, 12 de octubre de 2008

En picado

No entiendo nada de economía, mucho menos de macroeconomía y, además, mi interés es nulo en ese campo, de modo que al pasar por esas páginas sólo miro los "santos", es decir, las fotos y los titulares. Con la que está cayendo estos días es inevitable prestarle algo más de atención pero, aún así, me da una pereza enorme leerme esos pesadísimos artículos. Lo último que he leído, del antiguamente optimista Sr. Solbes, es que 2009 será aún peor.

Las tertulias televisivas tienen la virtud de lograr que me enganche un poco más al tema, y en una de ellas, de Cuatro, alguien arrojó un poco de luz al asunto, a mi parecer. Fue Fernando Onega, al cual no tengo muy calado en cuanto a posicionamiento político. Explicó que, con esto de las crisis económicas, el ciclo es como sigue: El miedo lleva a un descenso del consumo, el descenso del consumo lleva a una menor producción, una menor producción lleva a más despidos, más despidos llevan a más paro, más paro lleva a menos consumo y se repite el ciclo. También predijo que estos ciclos se suelen dar por 3 veces hasta tocar fondo y poder levantar cabeza. Por tanto, se supone que quedarían 2 más, tiempos de incertidumbre.

Aunque evidente, me pareció muy ilustrativa su explicación, lo cual me llevó a preguntarme si fue antes el huevo o la gallina, es decir si el miedo inicial tenía justificación o fue creado artificialmente y por intereses políticos, recordemos la agresiva campaña del PP. Claro que, ahora que nos hemos dado cuenta de que la crisis es global, el argumento pierde peso. Pero de haberse iniciado todo por un miedo creado artificialmente, la responsabilidad de éstos me parece tan grave, teniendo en cuenta sobre todo que su afectación será probablemente menor a la media...

Cambiar cualquiera de los factores en esos nefastos ciclos me parece muy complicado, es como una hilera de fichas de dominó que caen una tras otra inevitablemente, al dar el primer golpe. Pero hay un punto en el que se puede intervenir, el del consumo. No se puede pedir esfuerzos a los que estamos con el agua al cuello, pero quizás sí a los sobrados, a los opulentos. Y desde aquí, desde esta mi tribuna, les animo a que inviertan parte de su indecente fortuna en hacerse una 5ª residencia, en comprarse 2 televisores de plasma para el baño, uno para ver desde el inodoro y otro desde el bidé en caso de sentarse con la zona hacia la pared (hay una gran polémica sobre cómo sentarse en los bidés), en un home-cinema para el coche, o en gepeeses para orientarse por sus palacios. Es un favor que nos harán a todos, que les hará sentirse bien y, del que seguro sacarán aún beneficios al comprar en época de vacas flacas.

Pero ya he dicho, que yo de economía, ni flowers.

miércoles, 1 de octubre de 2008

Generación Lonja


Envidio el fenómeno del alquiler de lonjas por las cuadrillas de jóvenes (más jóvenes). En mi época no se llevaba, o quizás no había tanto mercado ni tan barato, malos tiempos para el comercio pequeño.


Y cuando hacíamos botellón, entonces llamado "echar unos litros", tenía que ser en un parque, aunque sufriéramos 3 bajo cero de temperatura, y cuando queríamos hacer una merendola/fiesta tenía que ser en casa de alguno sin sus padres, y cuando nos disfrazábamos en carnavales, todos en una casa, y cuando pillábamos teníamos que ir a un parque (bueno, ésto no pasaba casi nunca).


Ahora, todo en su lonja, hasta conciertos organizan, aunque en el último caso que me han contado, el recital fue interrumpido por los munipas, que les dejaron tocar "2 más". En esta fría ciudad, lo de las lonjas ocupadas por cuadrillas de jóvenes está muy extendido, es un poco el txoko iniciático. Prácticamente en todas las calles hay algún local de este tipo. Los propietarios, hartos de no colocar su local, dicen que, en general, los grupetes son buenos pagadores (entre muchos, parece más fácil) y ha habido sólo 2 ó 3 incendios provocados por ellos. La opinión de los vecinos que les sufre será distinta, probablemente.


Me parece especialmente interesante su vertiente de follaleku (lugar para follar), me cuentan que la organización en este caso es difícil, cuando coinciden varias parejas interesadas en la cuestión, existiendo diversos métodos de comunicación particulares y codificados para evitar el mal trago, una variante del "No molesten" de los hoteles.


La peñita con la que me ajunto en mi actual curro es bastante más joven que yo, 6-9 años menos, con lo que pertenecen a esa generación lonja. Por lo que oigo, es un auténtico punto de encuentro, de desconexión, de diversión, de desenfreno y, en ocasiones, de lujuria. El hecho de andar con gente bastante más joven que yo, me pone años, aunque creo sintonizar muy bien con ellos y es inevitable sentirme a veces como un abuelete. No estoy acostumbrado a ser el mayor del grupo y es un poco chocante.


Lo que no tengo claro es si la envidia es por considerar a esta generación afortunada, por esto de las lonjas y otros aspectos, o simplemente por los años que tienen y que, para mí, nunca volverán.


Y ya lo de las generaciones posteriores, esas en las que las chicas de 16 añitos pronuncian frases como "pues voy a pasar de él, porque es que es un soso, que no me folla tíaaaa" (Frase real, captada por mis orejas)..., eso sí que es de envidiar.


Pd: Como dicen en la prensa, las personas, ociosas en su lonja, que aparecen en la foto que ilustra el post no tienen relación directa con lo que en el post se cuenta. En concreto, es una foto que he cogido de una noticia de un periódico, el DEIA concretamente.

miércoles, 24 de septiembre de 2008

La eterna espiral


Cierto complejo colectivo/nacional obliga a empezar el post diciendo que no soy de esos, que aborrezco de la práctica de la violencia contra las personas.


Dicho ésto, invito a la reflexión sobre las causas. Cuando hablo de causas, no hablo de razones, porque no las hay en casi ningún caso, entiéndase a modo de ejemplo que cuando se dice que alguien mató a su esposa por celos, no se le da la razón al asesino, sólo se explica por qué lo hizo.


El caso es que estamos asistiendo a una durísima ola de violencia por parte de ETA, que creo que tendrá continuidad, in crescendo si cabe. En las semanas anteriores se sumaron varias sentencias "judiciales": prohibición del Tribunal Constitucional a la consulta que promovió la mayoría del Parlamento Vasco, ilegalizaciones y encarcelamientos para organizaciones políticas como EHAK, Gestoras pro Amnistia/Askatasuna o ANV.


El mensaje parece claro, el Gobierno español impide la lucha política por la autodeterminación del pueblo vasco. Ya creo que pocos creerán que se trata de una decisión particular del poder judicial, teóricamente independiente del poder ejecutivo y legislativo... Se me puede decir que no, que existen partidos políticos como el PNV, EA, Aralar ó incluso la Izquierda Unida de acá, que abogan por la autodeterminación y ahí están, ostentando el poder autonómico incluso. Pero hay que pensar que se trata de partidos (mayoritarios en Euskadi) cuyo leit-motiv es precisamente ese, la autodeterminación del pueblo vasco, una aspiración que nunca alcanzarán porque un poder superior impuesto, en este caso el Gobierno español, lo impide con varios artículos de la Constitución.


Es evidente que en este país existe una cantidad importante de gente cuyo sentimiento nacional es muy fuerte y que, no conformes con el estatus actual, luchan para que el pueblo vasco pueda ejercer el derecho a tomar su propia decisión, sin intromisiones externas, sobre su relación con el Estado español (hay quien dice que también con el francés). Dentro de ese sector hay además quienes creen que, vistas las trabas que se pone a la lucha política en este sentido, es legítimo el uso de la violencia, como teórica "defensa propia", pero que se limitan a luchar políticamente (no me vale el "Batasuna es ETA", porque no habría cárceles para meter a todos esos terroristas). Toda esa energía, con una importante y peligrosa carga de mala hostia y odio añadida, creo que está mejor canalizada en organizaciones como las ilegalizadas recientemente. Porque, ahora, ¿qué les queda a esta gente?, ¿se les va a intentar quitar esa idea loca de sus cabezas?, 150.000 personas sin voz, no se quedarán callados, y hablarán a gritos, valga la metáfora.


Por eso, no soy partidario de las ilegalizaciones de organizaciones políticas, a pesar de la repugnancia que puedan provocar sus actitudes, como es el caso, o sus ideas. Me parece un error. Evidencias como el dato de que el partido Euskal Herritarrok (uno de los nombres que ha tomado en los últimos años la izquierda abertzale) , en plena tregua y con un discurso mucho más amable consiguió 225.000 votos, bajando sólo 3 años después, con el discurso duro y asesinatos de por medio, a 142.000 votos, hacen mucho bien a la reflexión, incluso de los más irreflexivos, y son más útiles para la causa, la verdadera causa, hacer ver a esa gente que ninguna idea es suficientemente importante como para matar por ella.

miércoles, 17 de septiembre de 2008

Un mirón en Madrí (y III)


Otra cosa que me sorprendió negativamente es el acoso de los (supongo) voluntarios de diversas ONGs en los alrededores del FNAC, que acostumbro siempre a visitar en mis estancias en Madrid. Me parece muy curiosa su salita de lectura, siempre llena de gente leyendo gratis, habrá quien se acabe ahí libros. A lo que iba, que no me parece bien que gente identificada con los logos de Greenpeace, Adena y otros, asalten a los viandantes en plena calle, buscando sus firmas o sus inscripciones, utilizando métodos que están ya contaminados por el mal uso que hacen otros colectivos/jetas. Una mesita a la que te acercas si te interesa me parecería menos violento y más amable, sin duda, tratándose de lo que se trata.


Además, utilizan técnicas de marketing, más usuales en negocios lucrativos, que quedan raras en este campo, por ejemplo, lo de despedir con 2 besos al medio convencido. Yo anduve en zig-zag, intentando evitar a los/as acosadores/as, pero no pude evitar tener que decir, con mi mejor sonrisa, que no me interesaba, a un par de ellos.


Disfruté mucho de mi visita al museo de El Prado, le dediqué 5 horas, que hicieron mella en mi riñonada, un tanto maltrecha ya por el sofá cama donde dormía en casa de mi hermana. Pero, aún así, fue una gozada la contemplación de todos esos cuadros en su grandiosidad, física en algunos casos y artística en todos. Sólo un pero, las ensaladas del buffet libre del restaurante del museo son deleznables.


En el Prado ví, por segunda vez en mi estancia en Madrí, a una tipa con los lóbulos de la oreja agujereados y agrandados, al estilo africano, con una pieza de madera en su interior. Era de aspecto nórdica/teutona; el primero que ví en la ciudad, en este caso un chico, también parecía de la misma procedencia. Llámenme paleto, pero no conocía de esta moda, que quizás llegue también a estas tierras en breve.


Por la tarde-noche, Api y La Negra tuvieron a bien sacarme de cañas y tapeo por La Latina, en apenas media hora de sentada en una terrazita se incrementó la lista de famosetes. Resumiendo, de esta estancia en Madrí, me llevo el encuentro con Carme Chacón, Jose Luis Cuerda, los de Cuéntame, Simancas (aquel elemento del PSM), Julio Médem, una pelirroja de "Los hombres de Paco" (?) y, aunque se me escapó lamentablemente, Verónica Sánchez, la de los Serrano que hace un montón de capítulos que ya no aparece en la serie, pero seguirá siendo la de los Serrano.


Podría parecer que destaco más aspectos negativos de Madrid que positivos, cierto es. Por supuesto, tiene pros, uno de ellos, que se pueda salir un miércoles de marcha. También hay calles que pueden hacerte olvidar el caos de la gran ciudad, una de ellas es la calle Huertas, de gran encanto, a pesar de que también está infestada de ojos que todo lo ven.


Para finalizar, el viaje de vuelta en autobús se me hizo un tanto duro, es en estos momentos donde no se puede escapar de los abusones del teléfono móvil, esos que cada 10 minutos tienen que llamar para decir que están en Lerma, en Pancorbo, en Miranda, entrando a la ciudad, viendo ya al que espera, y, entre tanto, responder a otras tantas llamadas para decir lo mismo. Qué horror.


Y una manía personal, no me gusta nada la fórmula de despedida "Chao", me parece pija, insufrible, no tanto como "Hasta lueguito", pero casi. Lo digo porque solía ir unido el abuso del móvil y el "Chao".


Fin de mi crónica de mi estancia en Madrid. Chao.

lunes, 15 de septiembre de 2008

Un mirón en Madrí (II)


Seguí mi periplo Castellana arriba o abajo según se mire, hasta llegar a rodear el santuario blanco, el Bernabeú. Escandaliceme (¿para qué escribiré cultismos si luego no sé dónde acentuarlos?) un poco al comprobar que entrar al museo del Prado cuesta 6 euros y visitar el Santiago Bernabeu cuesta 15 euros. La comparación cae por su propio peso. Luego aplaqué mi indignación al pensar que realmente está muy bien que la cultura sea más accesible que visitar un estadio de fútbol, capricho puro.


Luego volví al cogollito madrileño por calles paralelas, fui buscando la calle Claudio Coello, para visitar la calle donde Carrero voló, voló. Temía no encontrar el lugar exacto a pesar de las referencias visuales proporcionadas por alguna película o Cuéntame, pero reconocí al instante el edificio sobre el que hizo salto de altura el coche. Además una placa que dice que allí rindió su último servicio a la patria señala el lugar. Macabro turismo el mío, quizás, pero me hacía ilusión ver el lugar, el edificio, el portal desde donde hicieron el túnel hasta el centro de la carretera, etc. Historia reciente.


En esa calle, oí una interesante conversación entre dos señoras de edad respetable que paseaban agarradas del brazo. Se ve que es barrio bien, porque, en lugar de hablar sobre los rumores de boda de la duquesa de Alba o sobre Belén Esteban, la una le decía a la otra que, de la Biblia, el Apocalipsis era un poco difícil de entender pero que el evangelio de Lucas era muy bonito y fácil de leer.


A la tarde, tras pasear por El Retiro, donde un par de negros me hicieron gestos que entendí como ofertas de costo, y después de comer, me dirigí a otro de esos grandes focos del turismo madrileño, la calle Montera. Muchos compran (oro) y muchas venden (su cuerpo), un gran bazar en definitiva, un tanto deslucido por las obras. Todo por molestar a las putas, mil cámaras, cientos de policías y, además, vallas y zanjas por todas partes.


Las zonas de putas para los hombres son lo que las obras para las mujeres, un lugar donde, paseando, te aseguras oír piropos, eso sí, más interesados y falsos que los provenientes de los obreros. Unos amigos que pasaron por allí recientemente me contaron que a un calvorota de su cuadrilla le decían "chstt, sin pelo, sin pelo", dudaron si le llamaban haciendo referencia cariñosa a su calvicie o si le estaban ofreciendo su pubis rasurado. A mí no me ofertaron esa variante, así que optaremos por la primera alternativa.


Tengo que decir que las putas en cuestión están, en general, de muy buen ver y son muy jovencitas. No diré nada de lo extraño que me parece la cercanía de una zona de prostitución a plena luz del día, a 300 metros de la puerta del Sol, que de eso ya habló Arturito en El Semanal, recientemente. Un fenómeno así tenía que observarlo con detenimiento y una terraza con vistas al mercadeo me lo puso en bandeja; hablaría de un perfil tipo de cliente, pero no lo hay, salvo la coincidencia en que todos eran tíos. Jóvenes, muy jóvenes, maduros, viejos, españoles, inmigrantes,... También apareció la figura del abuelo cebolleta, sin posibles o sin facultades para echar un polvete cada día, pero con manos largas y con su simpatía, que le permitía que las putas no le pusieran problema alguno en dejarse tocar por él, entre juegos y risas.


La procedencia de las putas parece ser del Este de Europa, por su aspecto, también hay sector Negras. Y espero no parecer simple diciendo que creo que están haciendo lo que quieren hacer, la juerga que se traían entre ellas, sus bailes, sus juegos, no hacían indicar que estuvieran explotadas, obligadas o haciendo algo que les desagrada profundamente. Que también podrían trabajar en Zara, fregando portales, de camareras, o en cualquiera de las muchas oficinas de Mutua Madrileña (por no ser políticamente incorrecto).


Por lo demás, seguí con mis encuentros con famosos, el director de cine Jose Luis Cuerda fue el siguiente. Paseé por los alrededores de la Plaza Mayor, calles con encanto, una de ellas era toda una calle de comercios chinos, desde las clásicas tiendas de alimentación hasta una peluquería.


Y a la noche, tenía una gran cita con la presentación de la serie Cuéntame, se presentaba en un cine de la Gran Vía, y ahí estuve, en plan fan, haciendo fotos a todos los actores y actrices. Así que, mi nómina de "famosos" se vio notablemente incrementada con los Imanol Arias, Ana Duato, Juan Echanove, los niños, la abuela, y toda la cuadrilla. Me hizo ilusión.


Continuará....


sábado, 6 de septiembre de 2008

Un mirón en Madrí (I)


Yo entiendo que una visita a Madrid no da para un artículo, pero si se sabe mirar y escuchar y no se tiene ninguna prisa ni recorrido preestablecido, se le puede sacar jugo al asunto.


La primera impresión al llegar a la capital del estado opresor es que se trata de una ciudad excesivamente policializada y controlada. En ninguna otra ciudad he visto tanta policía, y tal acoso al inmigrante, yo no sé si con esto de la desaceleración/crisis, se quieren deshacer de unos cuantos para dar trabajo al español, pero las escenas de petición de documentación a inmigrantes han sido continuas. Además, la fluidez y rapidez con que éstos sacaban la cartera ante la aproximación de un agente de la ley me hace pensar que cada uno de ellos tiene que pasar por este trago unas cuantas veces a la semana.


El gesto de los policías poniéndose los guantes cuando se acercaban al "sospechoso" tampoco ayuda a hacer un poco más grata la experiencia, supongo. Entiendo el protocolo en un caso de atención a un herido, pero para pedir la documentación, un tanto excesivo me parece, aunque vaya después acompañado de cacheo, que con los guantes se vería reducida la sensibilidad del agente, digo yo.


Pero, en general, la presencia policial, como digo, es muy importante: municipales, nacionales, en todas partes los veía. Y dónde no estaban, o incluso también donde estaban, centenares de cámaras de videovigilancia en todas las esquinas. Es fácil opinar que yo que, en principio, no delinco, no debería temer este clima de hiper-control, o que debería incluso estar satisfecho pues nos protege de "los malos". Sin embargo, no me satisface ese clima, una ciudad en la que hay que poner tantos medios para mantener la paz social, y aún así no se alcanza el objetivo, habla mucho de la sociedad que la habita. A mí me pareció asfixiante.


Mi ruta del miércoles, intensa, empezó allá por Legazpi y avanzó en línea recta hasta el Santiago Bernabeú. Una buena caminata bajo un intenso calor. Poco que destacar hasta llegar al cogollito de Madrí, salvo la impresión de que el comercio goza de una buena situación en Madrí, pocas lonjas vacías en el recorrido. Al llegar a Atocha, una marabunta de taxis llamó mi atención, pareciera una manifestación, pero no, todos iban con sus viajeros. Claro, entiendo que es un punto estratégico y de negocio para ellos, pero no exagero si digo que ocupaban todos los carriles y filas de unos 10 coches. Lo cual me parece un tanto extraño teniendo como se tiene un servicio de metro que, a mi parecer, funciona bien y llega a todas partes, pero el taxi está omnipresente en la capital, lo usarán quienes no desean ser rozados por la chusma del suburbano....


Otro elemento que me llamó la atención en esa glorieta es la publicidad de unos helados, que decía algo así como "Aprende a utilizar la lengua", extrañamente no tenía ningún comentario añadido, claro, con tanta cámara, a ver quién se atreve a escribir un comentario.


Llegando al ministerio de defensa, me encontré un importante despliegue, incluyendo guardia de marineritos en la puerta en marcial posición. Suponiendo que alguien importante iba a llegar y ávido de comenzar mi visión de famosos, indispensable en toda visita a la capital, me paré a observar. Yo y unos cuantos obreros que trabajan en la rehabilitación de un edificio cercano. Entonces, sucedió algo muy revelador. Un militar, marinerito él también, supongo que de mayor rango y con responsabilidades protocolarias, se enervó sobremanera al detectar un coche parado en las cercanías, un coche que traía bocatas a los obreros, según comprobé. El grumetillo se puso como un energúmeno gritando que ese coche no podía estar ahíííííííííííííí, que va a llegar la ministraaaaaaaaaaaaaaaaa. Esto me sirvió para enterarme de quién venía y para comprobar el enorme salto entre 2 mundos. No era una cuestión de seguridad, el coche no estaba ni siquiera en la trayectoria de la ministra, que llegaba por abajo, mientras que el coche paró, un momento, a unos 200 metros por arriba, era que afeaba la recepción. Qué feo meter prisa al coche que traía alimento a los obreros porque llegaba la Ministrísima.


Luego seguí Castellana arriba, o abajo, no sé, que siempre hay discusiones en estos casos, bueno hacia el norte. Y es increíble ver la enorme cantidad de edificios oficiales, rascacielos de oficinas, y chupasangres encorbatados que circulan por ahí. La administración española será sin duda una de las más extensas y repartidas en departamentos, subministerios, delegaciones, subdelegaciones, centros y subcentros. Otra conclusión que saqué es que hay que ver lo que maneja la Mutua Madrileña, muy presente en esos edificios.


Con esto de la ley anti-tabaco, las calles sembradas de oficinas, como ésta, están muy animadas a cualquier hora, son legión los fumadores y fumadoras que pueblan las aceras. Los que tengan que bajar del piso 35 a fumar ya invierten tiempo en su vicio. Espero que los no fumadores tengan alguna compensación similar o les permitan darse una vueltica por la zona, al menos.


Otra cosa que llamó la atención a este paleto que escribe fueron los malabaristas de semáforo, había visto vender pañuelos, limpiarte la luna aunque no quieras o pedir dinero simplemente. Pero me pareció original lo de ponerse en el paso de cebra, hacer un espectáculo de malabarismo a los conductores y pasar después la gorra. Juegan aquí con el efecto de culpabilidad del espectador involuntario del show, que se ve a sí mismo como un tacaño injusto, incapaz de agradecer como se merece el esfuerzo del malabarista que ha tenido ese detalle con ellos, de deleitarles el atasco durante unos minutos y sacarles de la monotonía de claxones y mala hostia generalizada.


Continuará....

domingo, 31 de agosto de 2008

El bichito


No soy muy amigo del pescado, y hay experiencias que marcan. Estábamos ahí acaramelados celebrando una cena en un buen restaUrante de la ciudad, cuyo nombRe no dIré para no verme Zaherido por algunA queRella (la palabra zaherido, obviamente no encaja, pero palabras con Z que encajaran hay pocas), cuando sucedió el hallazgo. Optamos por un menú degustación, que tenía de todo un poco y todo apetecible.


Era un medallón de rape a la no se qué, y ciertamente, a pesar de estar ligeramente salado, estaba disfrutando del plato. Mi preocupación, infantil, lo reconozco, a la hora de comer pescado son las espinas y ahí andaba yo escrutando bien el pescado, absolutamente limpio de espinas por otra parte. Pero durante mi disección del pescado, vi un elemento extraño, como un hilito rojizo que aparté, por si era una venilla (tienen venillas los peces?), pero el hilito se movió en la salsa, era un parásito. Buscando en la red, y comparando, creo que era el famoso anisakis, bastante dañino para los alérgicos y potencialmente peligroso para cualquiera si se te cuela hasta los intestinos.


El camarero, muy amable, preguntó si nos había gustado cuando recogió el plato, le hice ver que sí, pero que había encontrado un ser vivo, que señalé con el tenedor. Bastante azorado, acudió a cocina donde le dijeron, según nos comunicó, que era una larva del pescado, que a veces se cuelan, que son difíciles de ver, que eso muestra que el pescado es fresco, pero que no era nada tóxico. Salvo esta última afirmación, discutible cuanto menos, lo demas es cierto, nada que reprochar. También que iban a comentárselo al pescatero que les vende el pescado y que tendrían un detalle con nosotros por el desagradable hallazgo.


El morbo era saber en cuánto valoraban ellos este desagradable hallazgo, ¿nos saldría gratis la cena?, ¿nos invitarían a los cafés?. Lo cierto es que a partir de este incidente, el camarero cambió su actitud, hasta entonces extremadamente educada y distante, lo que se espera más o menos en un restaurante de cierto lujo, pasando a una actitud de colegueo que chocaba. Por poner un ejemplo, a la hora de sacarnos el licor de hierbas (pese a insistirme antes, sólo a mí, con esta frase: "Tómate un buen copazo de algo bueno, hombre"), nos dijo, con la sonrisa en la boca: "Ahí la tenéis, a ver si la acabáis, a ver si hay cojones". Supongo que todo ese colegueo era un intento por quitar hierro al asunto, pero a mí me resultó hasta cierto punto violento.


Finalmente, tengo que decir que el menú, salvo por este incidente, que puede marcar, y de hecho ha marcado de modo que si alguien me pregunta por el restaurante, será sin duda lo primero que cuente, y por los postres, un tanto flojos; fue muy digno y original.


El caso es que, según he leído, el parásito, si ha entrado en el organismo, que ya me extrañaría con el cuidado que puse a la hora de comer el rape, puede manifestarse hasta 1 semana después, ya les contaré. Menos mal que no soy hipocondríaco, ah no, que sí que lo soy.


Y el detalle final. 8 euros de menos en la factura y el licor de hierbas a discrección gratis, pero cualquiera se tomaba más de un chupito, puro fuego.

martes, 12 de agosto de 2008

Prost!!!!


Anuncié "solemnemente" que el título del post sería Si no se ha follado es porque no se ha querido. Pero no, por varios motivos: tendría que explicarlo, quitaría protagonismo a los verdaderos protagonistas del evento,...


Intentaré poner orden en mis recuerdos para hacer la prometida crónica de 5 locos días en tierras muy lejanas, y poner orden en esos recuerdos de ciertas horas entre la tarde del día 8 y la mañana del día 9, será harto complicado.


La primera jornada tras un viaje con cierto toque de odisea que lo fue menos gracias a la tecnología GPS, la llenamos con un grato paseo/visita turística por el pueblico, guíados por los anfitriones. Un bello pueblo al que, sin embargo, le falta vida callejera, alguien dijo con acierto que para qué tanto parque si luego los lugareños no los disfrutan. Y un pueblo, al parecer, poco preparado para acoger una horda tan numerosa como la nuestra, algo que se hizo especialmente notorio cada vez que nos sentábamos a comer en algún restaurante.


Llegó el día de la boda, la mágica fecha del 8/8/08, no fue a las 8, pero las intenciones de los contrayentes no eran mucho mejores hace unos meses. Finalmente fue un poco más tarde, a eso de las 11:30. La ceremonia, civil, tuvo su toque personal, contando la historia de esa relación, una historia, tengo que decir, algo edulcorada, que los que lo vivimos podíamos haber matizado. Pero no hubo turno de réplica.


Realmente, cierto hombre de bucles en cabello y prominentes paletas, y yo, fuimos, en parte importante, responsables de este feliz enlace. Ya, ya sé que las cosas hubieran acabado cayendo por su propio peso, pero esos empujones que dimos (en el último caso, empujones físicos) para que te dieras por enterado del interés de ella y actuaras en consecuencia fueron seguro positivos. Claro que nosotros estábamos pensando más a corto plazo, de hecho, pensando en esa misma noche, y realmente hubo que esperar a montañas de aguas salvajes (siempre según esa edulcorada versión) para que la cosa empezara a cuajar. Y el asunto acabó en boda.


Una boda de la que, supongo, el hombre honrado que rasguña, debe sentirse bien orgulloso, en cuanto a la disposición de sus amigos invitados. No sé si echó de menos a alguien, pero movilizar a unos 30 individuos/as, sacarles de sus fiestas, hacerles llegar a las tierras de muy-muy lejos desde dispares lugares, y darle el color que le dimos al evento, creo que es para estar contento.


Para los contrayentes fue una sorpresa absoluta vernos vestidos de baskitos y neskitas, puesto que a pesar de que se enteró por 4 vías diferentes de nuestros planes respecto a la indumentaria, no se lo podía creer. (ATENCIÓN: FRASE IRÓNICA). El caso es que, como digo, dimos calor y color a la fiesta, y nos hicimos notar. Una boda es una fiesta a la que, por lo general, se acude con predisposición al divertimento, y eso se exacerba cuando se acude a 2000 kilómetros, vestidos con los trajes locales y en compañía de excelentes y divertidísimas personas.


Se cantó mucho, se bailó bastante y se rió más. También se bebió, en mi caso, de más, y es el único pero que pongo a la experiencia, desde el punto de vista personal. Contradiciendo el espíritu de mi blog, no aprendo, y tengo que recalcular mi punto de ajuste, porque el subidón que me dio nada más irnos del restaurante no fue normal. A partir de ahí, mis recuerdos son flashes, hablo de mis recuerdos en cuanto a lo que sucedió porque, en cambio, tengo claro que me lo pasé en grande y bailé como nunca, con consecuencias de agujetas incluso.


Me temo que, en algunas fases de la fiesta, hice un poco el impresentable, sospecha reforzada por el hecho de que varias almas caritativas me solicitaron que parara un poco el ritmo. Pero había que cubrir todos los roles de una fiesta-bodorrio, la cuarentona borracha acosadora de tiernos efebos ya estaba, los pilladores, la bailarina insaciable, el lisiado, los sosos que no bailaban y había que animar a pataditas, los Djs, el ambiguo sobón..., todos esos roles ya estaban pillados, así que yo cogí el de el impresentable de la fiesta, que estaba libre. Hoy he visto algunas fotos donde se vé mi transformación y hay que ver mi careto en algunas de ellas para comprender que algún exceso sí que hubo.


El novio tuvo la feliz idea de pedir que lleváramos nuestros cds para la fiesta, lo que hizo que sonara la música que nos apetecía realmente oír. Ello fue un aliciente para que la pista nunca estuviera vacía. Tengo que aclarar que cuando hablo de pista de baile estoy hablando de un txoko de los bomberos voluntarios del pueblo, que a la vez que servían birra y bailaban estaban alerta ante posibles incendios en la zona. Lo de los bomberos despertó el interés de las invitadas pero quedaron algo defraudadas al ver la edad y forma física de los bomberos en cuestión.


El caso es que llegué al éxtasis danzarín con algunas canciones, con una desaforada disposición a hacer saber a los demás que esa era mi canción, o ese era mi grupo. Doctor Deseo, Hertzainak, Barricada, qué grandes. Y tengo, entre mi nebulosa de recuerdos, imágenes de auténtico hostigamiento para con el hombre honrado que rasguña pidiéndole canciones. Perdón.


El resto de días por aquellas tierras lo fueron de barbacoas, risas, kartoffel (o kartoffen), risas, birra, risas, visitas turísticas, risas,...


Lo cierto es que el grupo de amigos/as del hombre honrado que rasguña es de los que no hay, mira que recelo yo de la movida scout, pero soy consciente de que este grupo humano se forjó ahí fin de semana tras fin de semana, campamento tras campamento, y son una auténtica piña con muchas virtudes entre las que el sentido de la amistad y el compañerismo destacan como valores reales de los que hacen buena gala.


En cuanto al nuevo matrimonio, sólo cabe desearles lo mejor tras este hito en su convivencia, y algo me dice que no será necesario colgarles un buey en la puerta de casa. Que todo os siga yendo bonito. Salud y amor (el dinero ya os lo dará esa jodida multinacional).


Pd: un viaje en avión i/v 110 euros, un pantalón de blusa 15 euros, unas medias 4 euros, que en la prensa local digan (falsamente) que los españoles jalearon a los novios con gritos de olé no tiene precio.

lunes, 4 de agosto de 2008

Ya estoy toña

Pues me he dicho, hay tantos grandes literatos que han desarrollado las mejores de sus obras etílicos perdidos, Bukowski, Dostoievski, Sánchez Dragó,... (que conste que esto no es lo más fuerte que se ha dicho de Sánchez Dragó en este blog o aledaños), que me he dicho, ¿por qué yo no?, así que voy a probar.

Este es un día especial para todo ciudadano de esta ciudad (mira que tomo precauciones para no decir de dónde soy, eh, con lo fácil que sería gritar a los 4 vientos: ¡Sí, soy de Albacete!), bueno pues eso, que es un día especial para todo albazetearra, que hoy es el txupinazo de esta mi ciudad y que ahora es el momento en que, ya con estas edades, uno se vuelve a casa para quitarse el olor a cava barato y adecentarse un poquito, procurando no perder el puntillo que se trae, para continuarlo y rematarlo horas después... Para este propósito me he armado con una Aurum, la birra de Eroski.

Ya sólo con decir eso pierdo prestigio, un auténtico literato dipsómano se debería dejar inspirar por el whisky, por la ginebra, por el vodka, pero la cerveza de Eroski no da la talla, lo sé. Pero qué se le va a hacer, nunca me dió por las de alta graduación, y mi cabecita bien que lo agradece a las mañanas.

34 tacos, desde que tengo uso de razón no me pierdo el txupinazo. A partir de los 14, libre de ataduras paternales. Por tanto, 20 txupinazos ya en que de todo ha habido, hasta sólo he ido alguna vez, lo de "sólo" tiene su coña, teniendo en cuenta que no cabe un alfiler en la plaza. En definitiva, que es uno de esos momentos con cita anual irrevocable, de esas fechas que nos recuerda que seguimos vivos, con toda su parafernalia de tradiciones que se repiten año tras año.
Ya he pasado por casi todas ellas. Creo que ya no es como antaño, pero quizás sea yo el que no soy como antaño, en todo caso, juraría que cada vez son menos movidos estos txupinazos, la gente empieza a saltar y bailar sólo minutos antes del boom, cuando antiguamente lo hacíamos desde media hora antes. Los cánticos de rigor, los corchos al aire, el cava barato impregnándote hasta la médula, las camisetas rotas, el agua de los balcones, Celedón pronunciando goras y vivas que nadie entiende pero todos repiten,... Una gozada.

Catársis pura. Catársis necesaria. Somos borreguitos y de vez en cuando nos gusta sentirnos rebaño masivo y con procedencias? (hoy en la plaza, tantas ikurriñas como banderas colombianas) e intereses? (los de siempre con las pancartas de siempre, han visto como los otros les jodían la pancarta) comunes.
Y esto sigue. En mi caso, los festejos se verán interrumpidos por el otro gran evento del año, una extraña boda en un extraño país, en el que todo parece indicar que iremos vestidos extrañamente, para bailar en un extraño lugar, extrañas canciones. Encantadoramente extraño todo.
Gora Albazete!, gora Albazeteko jaiak!, gora andra mari zuria!, gora Zeledon!

miércoles, 16 de julio de 2008

Susedido 2


Esto ha sucedido hoy mismo. Es una de esas incidencias de carretera que sacan lo peor de la gente.


Estábamos incorporándonos unos cuantos a la autovía por nuestro carril de aceleración, ese que sirve para entrar en la carretera a la que te incorporas si hay ocasión para ello, es decir, si el tráfico o los hijosdeputa al volante te lo permiten.


Por la autovía venía un coche a muy poca velocidad que no podía cambiarse de carril para cedernos el paso por estar el izquierdo ocupado. El caso es que hay quien cree que el carril de aceleración es para incorporarte se pueda o no y han salido varios a la autovía. La conductora que venía por la autovía se ha bloqueado, no sabía si acelerar, si dejar paso, o qué. Como dato, llevaba una L grandísima en la luna trasera.


El caso es que la chica se ha visto en medio de los 2 carriles, con coches por ambos lados, y su bloqueo ha llegado a tal nivel, que pocos metros más adelante se ha parado en plena autovía. Sin provocar peligro alguno, pues la situación no permitía ir a gran velocidad.


Invariablemente, todos los que le iban adelantando después del incidente, tenían esa reacción tan rancia de girar la cabeza al llegar a su altura, mirarle reprobatoriamente y pronunciar algunos insultos seguramente. Creo que hay que ser un tanto hijodeputa para no leer la situación, y la enorme L detrás podía ser una buena pista, que tire la primera piedra quien no haya hecho alguna de esas, joder.


Retomando el asunto de la "tolerancia". Tolerancia con los novatos torpes, absoluta. Tolerancia con los macarras, cero.

Susedido 1


Sucedió el sábado, de madrugada no muy avanzada. Caminaba por una calle, afortunadamente algo concurrida, hacia el coche, para retirarme a casa. Un sujeto que venía de frente me paró y me pidió que le escuchara, su aspecto no era muy tranquilizador, así que le dije que tenía prisa, insistió y me paré a escucharle, buscando a la vez testigos con la mirada por si se diera el caso.


Entonces, me lanzó la pregunta, agarrándome la mano. "¿Te gusta chupar?". Le dije que no, porque yo creo que era la típica pregunta-trampa (como las de la consulta de Ibarretxe). Me siguió un rato, hasta que me metí en el coche y se fue frustrado el hombre.


Es la segunda vez que me pasa algo parecido, por lo que han surgido en mi mente dos teorías posibles como explicación de este fenómeno. 1) Que tengo cara de vicio y, por tanto, se me acercan los viciosos. En cambio, qué pocos viciosas. 2) Un pequeño tic y mi mirada fija en la gente que me cruzo por la calle pueden provocar confusiones al personal.


Tengo la costumbre de mirar a la cara a la gente que me cruzo por la calle, eso lleva a que, a veces, la gente me salude creyendo que le miro así por conocerle. Eso se une a que tengo una manía o tic, creo que en parte superado, consistente en sacar la lengua o pasármela por los labios. Cuando confluyen estos 3 factores: mirada fija + lengüita por mis labios + vicioso enfrente, se pueden producir equívocos.


La primera vez que me pasó estoy seguro de que fue eso, me crucé en un parque con un hombre en bicicleta que, al rebasarme de frente, dio la vuelta y me siguió hasta casa con claro animus fornicandi. En esa ocasión, me di cuenta al instante de que quizás había malinterpretado mi gesto. Pero esta segunda vez reciente, no estoy seguro de ello.


El primer sujeto era de raza europea occidental.

jueves, 10 de julio de 2008

MCD

Cada vez estoy más convencido de que me equivoqué de camino, mi tolerancia al stress es limitada, al menos en lo que hace referencia a aspectos laborales, y trabajo en un campo y un sector de lo más estresante. Hoy ha sido un día de esos, un día de mil frentes abiertos, de no poder acabar nada de lo que empezaba porque al minuto surgía algo más importante o más urgente, añadido al agobiante calor y al desesperante funcionamiento del servidor informático, cayéndose cada poco tiempo.

Así que hoy ha sido uno de los días en que más me he cagado en el sumo creador. Esto viene a cuento porque, el otro día, criticaban a una compañera de trabajo por haber pronunciado un sonoro mecagüendios. Pero es la expresión más liberadora, no se puede apuntar más alto. Otra forma de soltar adrenalina, que suelo emplear, es la de golpear objetos.

De hecho, yo instalaría una salita insonorizada en las empresas con un punching-ball, para poder desfogarse a gusto y pronunciar frases malsonantes sin molestar ni ser molestado. Yo la utilizaría a menudo.

En esta empresa tengo pocas cosas para golpear y también poca intimidad para hacerlo. Ya han sufrido mis arrebatos una percha, las puertas del armario y algún muelle que otro se ha ido contra la pared, pero esto, como es de entender, tiene su peligro, sobre todo en las distancias cortas.

En mi anterior experiencia laboral, más estresante si cabe, varias piezas de plástico y cajas fueron pateadas. También recuerdo que un día, harto de mi ex-jefa (quien por cierto podría estar leyendo ésto ahora, aunque creo que no es lectora habitual, ni siquiera esporádica), lancé unas llaves a tomar viento, con la mala suerte de que fueron a caer justo delante de sus narices, mientras se iba. Su mirada fue de sorpresa y desconcierto.

Sólo se trata de canalizar el estrés, y la violencia bien enfocada y siempre contra objetos, me ayuda. Sé que hay otras alternativas para el desestress, pero en el curro las veo poco viables.

jueves, 3 de julio de 2008

miércoles, 2 de julio de 2008

Hintolerante


Taxi, en singular se dice taxi. NO Taxis.


Me parece poco práctico decírselo a la cara al gerente de mi empresa, así que me conformo con desahogarme aquí. Cada vez que le oigo pronunciar frases como "voy a llamar a un taxiS", me sublevo, internamente.


Comparto la frase de despedida de Christian Galvez, en su Pasapalabra cada tarde, "Hablar bien es gratis. No me sean tacaños". También comparto sus gustos, porque me encanta Almudena Cid. La verdad es que soy un poco intolerante con aquellos a los que se supone una cultura suficiente como para hablar o escribir correctamente y no hacen el mínimo esfuerzo para ello. Casi siempre me atrevo a corregir al personal, aun a riesgo de ser tachado de pedante, tengo una compañera a la que tengo abrasada cada vez que escribe "aprovación", pero es que no me aprende. Pero claro, con el gerente,..., me parece excesivo. Tengo que tragar y eso me quema por dentro.


Esto me lleva a reflexionar sobre el concepto de intolerancia, una palabra viciada a mi parecer. Realmente es una reflexión que me vino dada en un artículo de prensa que leí hace mucho y que me pareció impecable. Y eso que lo leí en un periódico bastante intolerante.


En ese artículo, la autora (creo recordar que era autora), escribía que aquellos que se autodefinen como tolerantes en ciertos aspectos, se están autoretratando al utilizar ese adjetivo. Y es que no se puede decir que "yo soy tolerante con los gays, con los moros, con los gitanos,...", y colgarse luego la medalla de progre, ello presupone que se trata de colectivos a los que hay que tolerar, a pesar de la molestia que generan. Y no es el caso, creo. Uno puede ser tolerante con la verbena que tiene debajo de casa hasta las 4 de la mañana, con el fumador que enciende el cigarro en la mesa durante los postres, o con el que dice "un taxis", pero no con unos señores que hablan raro, o que en vez de rezar a la cruz, rezan hacia La Meca.


Además, creo que no se trata de una virtud absoluta, en ocasiones hay que ser intolerante, porque hay cosas que no se deben tolerar. Y pondría mil ejemplos.

miércoles, 25 de junio de 2008

El Corte, ese lugar


Dos reflexiones han nacido en mi mente tras la frustrada visita a El Corte Inglés de mi ciudad, frustrada porque me niego a pagar 30 eurakos por una cartera billetero, cuando mi madre ha encontrado una por 12 e igual de aparente.


Quizás 3 sean las reflexiones, si tenemos en cuenta que también he estado a punto de buscar a la pesada que hace tarjetas de El Corte en la planta baja. La gran ventaja de poder aparcar 2 horas gratis en pleno centro y su gratuidad son, sin duda, grandes alicientes. Pero mi orgullo me lo ha impedido, han sido decenas de veces las que han intentado entarjetarme y siempre me he negado, amablemente pese a la irritante insistencia de la promotora en cuestión. Incluso, las más de las veces he dado rodeos cuando notaba su amenazante presencia, sin embargo, hoy casi le busco (o "la busco"?, ya me corrigió Api una vez...). Quién sabe, quizás algún día deje mi orgullo y vaya por el lado práctico de la vida.


Bueno, la primera reflexión es que creo que nunca o casi nunca me he encontrado a un amigo, conocido, vecino o similar en El Corte Inglés, tampoco es que lo visite mucho, pero me llama la atención el no ver nunca a nadie conocido, sólo en alguna ocasión, en la sección de libros. Es algo que sucede con ciertos lugares, también me pasa con una calle de marcha de Estamiciudad. Supongo que tiene que ver con la "selección" que uno hace de sus gentes. Porque yo voy al Eroski, también ejemplo real de esta tarde, y, con toda seguridad, me pararé a hablar con alguno, saludaré a 2 ó 3, tendré dudas de saludar a otro y conoceré de vista a 4 ó 5. La estadística de hoy ha sido tal cual.


Una teoría posible, aunque descabellada, es que se trate de gente de otra ciudad, o incluso de otro planeta, de hecho cuando pasamos por esa calle de marcha que he citado, mis amigos y yo siempre nos preguntamos si no estaremos en Miranda, tras una translocación digna de ser investigada.


La segunda reflexión es que la planta de Oportunidades parece que tiene también dependientes de Oportunidades, y que me perdonen los dependientes de Oportunidades que me leen, que deben de ser cientos. Yo me imagino que es como la planta de castigo para los que se portan mal, se muestran reivindicativos o para aquellos a quienes se quiere hacer mobbing. La película "Crimen Ferpecto" ilustraba muy bien sobre estas jerarquías que se viven en los grandes almacenes.


Para terminar con este monográfico sobre estos "Ciertos grandes almacenes", dos historias que viví en mi infancia en esos almacenes, aunque entonces se llamaban todavía Galerías Preciados y que me impactaron hasta el punto de recordarlas aún. La primera es que en cierta ocasión, robaron la cartera a mi abuela del bolso, cuando yo iba a su lado durante toda la estancia allí y me preocupó enormemente haber estado tan cerca de la mano delictiva y no haberme enterado. Cuando digo que yo iba a su lado, quiero decir al lado del bolso, que a mi altura quedaba, más o menos. Además, recuerdo que, cuando mi abuela se dio cuenta, dijimos a un dependiente que nos resultaba sospechoso un individuo que miraba mucho y parecía disimular, y nos dijo que no, que era un agente de seguridad del centro. Ya véis, seguratas secretas en Galerias Preciados. Una historia desencadena otra, luego se dio la casualidad de que El Correo ilustró, durante unos años, las noticias relativas a robos de bolsos en la ciudad con una foto donde se veía a mi abuela, aferrada a su bolso, paseando por las cercanías de Galerías. Hubo cierto debate absurdo familiar sobre si habían puesto su foto porque había sido objeto de robo en aquella ocasión.


La segunda historia es más inquietante, un día me perdí durante unos instantes en Galerías, porque en vez de darle la mano a mi madre se la dí a otra señora que pasaba por allí. Lo inquietante es que era obvio que yo estaba confundido y no me había dado cuenta, pero la señora en cuestión sí debió de darse cuenta de que un niño ajeno le daba la mano y me llevó unos metros por el centro sin decirme nada ni preguntarme si me había perdido. Pronto me dí cuenta y corrí en busca de mi madre, a quien encontré poco más tarde, afortunadamente. De lo contrario, quién sabe si estaría todavía encerrado en un sótano infecto, sin ver la luz desde los 5 años.

martes, 24 de junio de 2008

Back to roots


Parece que este año estoy completando un ciclo nostálgico, disfrutando de conciertos de grupos que marcaron de algún modo mi infancia/adolescencia. Comencé en Agosto, viendo el conciertazo de Barricada, en plena forma después de 25 años en los escenarios, un lujazo de concierto. Sólo se hacen acompañar de una joven incorporación, pero sigue el núcleo duro formado por el Drogas, Boni y el batería.


Como ya publiqué en este mi blog, mi trayectoria nostálgica continuó en Febrero con Baron Rojo, en plena forma musical también, aunque a mi parecer un tanto cascados ya físicamente, con unos movimientos espasmódicos y pretendidamente rítmicos en el escenario que, a veces, provocaban cierta sonrisa. En este caso, los jóvenes ya eran la mitad del grupo, aunque sobrevivían los hermanos De Castro.


Y este fin de semana he cerrado el ciclo. Fue el primer fin de semana con posibilidades reales playeras y allí que me fuí, planificándolo de modo que a la vuelta de la playa pasé por Eibar, donde se anunciaba el flamante concierto, gratuito, de LOS SUAVES. Otro de los monstruos del rock patrio ("rock estatala"), que ya lleva más de 25 años metiendo ruido. En este caso, la mayoría del grupo eran ya nuevas incorporaciones que seguramente habían crecido, como yo, escuchando cintas del grupo.


En lo sentimental, el concierto fue glorioso, disfruté como un enano rememorando aquellas grandes canciones, canciones trufadas de historias tristes, mujeres perras y con "la noche" siempre presente como leit motiv.


En lo musical, dejó mucho que desear, no diré que el cantante, el gran Yosi, estaba totalmente ebrio, por si las querellas, que no se sabe quién va a caer en el blog, pero si no lo estaba lo parecía. La voz cascada característica de Yosi era excesivamente cazallosa y las oportunidades al público para cantar demasiadas, en algún caso, probablemente, porque se olvidaba de la letra o se le iba la voz.


La leyenda dice que el cantante fue policía nacional, y que fue expulsado del cuerpo, he intentado confirmarlo en la red, como sabemos, el lugar donde reside la Verdad. Y sólo he encontrado foros de gente que lo afirma rotundamente y gente que lo niega igual de rotundamente. Cuesta creerlo viéndole actualmente, pero no tanto si pensamos en el aspecto que tenían los maderos de los años 80 o, sin ir más lejos, viendo a los maderos de "Los hombres de Paco" (exceptuando al guaperas). En todo caso, es una de esas leyendas, que por buenas, no cuesta nada creerse. En el primer concierto de Los Suaves al que acudí, hace unos 15 años, recuerdo a un borracho que, entre canción y canción, gritaba cual poseso: "Canta algo, maderooooooooo".


Pues algo sí que cantó en este concierto de Eibar, del finde pasado, entre gallos y olvidos. No defraudó cantando las clásicas, sí defraudó al público, quieto, cuando se empeñaron en tocar las actuales. Yo creo que este tipo de grupos saca discos como excusa para seguir en la brecha y poder dar conciertos donde dar rienda suelta a sus clásicos.


El apoteósico final, exactamente igual a todos los apoteósicos finales en cualquier otro pueblo pero cambiando la bandera, consistió en un hermanamiento, en el pie de micro, de la bandera gallega y la del Eibar F.C., ante el griterío alborozado de la plaza, acompañado de un espectáculo pirotécnico a pie de escenario. Que ahí pensé yo que qué ridículo se ven estas cosas cuando no es tu ciudad, quiero decir que aún más que cuando lo ves en tu ciudad.


Y ya en los bises, como va siendo costumbre, sonó el "Jarrea, Jarrea", descargando una gran tormenta que dispersó al personal.


Esta ha sido mi crónica de la tercera pata de mi personal ciclo nostálgico-musical. Para la cuarta pata ya no hay oportunidad. Dudo mucho que Hertzainak se arrejunten para dar un concierto o que los de Cicatriz resuciten para un bolo. Hay cosas que ya no volverán a suceder nunca.

domingo, 15 de junio de 2008

Llama y gana. Grandes premios te esperan


Hay un fenómeno televisivo al que soy moderadamente aficionado, se trata de los programas "concurso" de las madrugadas, que abundan en todos los canales. No son exclusivos de la televisión española, como demuestra la foto que ilustra el post, procedente de un canal de televisión alemán, donde se añade el aliciente de que la presentadora está en tetas, lo cual supongo generará mayor audiencia compuesta de mirones irredentos (expresión tomada del crítico de cine de El Correo, cuando ataca sin piedad una película con algunas escenas subidas de tono: "sólo para mirones irredentos").

En su día, había un canal misterioso que sólo se dedicaba a este tipo de concursos de llamadas, y que la Guardia Civil acabó cerrando debido a que, obviamente, timaban a los incautos e incautas que llamaban reteniéndoles la llamada durante minutos y minutos, que suponían para ellos euros y euros, mientras entraban en antena supuestas llamadas de concursantes que, incompresiblemente, fallaban las respuestas más fáciles.

Al menos, ese canal era divertido, básicamente consistía en hacer una pregunta muy chorra, como ejemplo real: "Oro parece, PLATA NO es, ..., ¿De qué fruta hablamos?", y poner un teléfono de alto coste en pantalla para que los concursantes llamaran y se llevaran un jugoso premio. La gente llamaba y el programa mantenía las llamadas en espera durante un largo periodo de tiempo prometiéndoles que en breve pasarían a antena debido a que las líneas estaban colapsadas. Mientras tanto, personal del propio canal hacían de concursantes y daban respuestas tontísimas como "Cereza", "Kiwi", etc. Recuerdo que el que dijo la palabra "kiwi" no pudo evitar la risa. Y supongo al televidente sin 2 dedos de frente, azorado, y acudiendo al teléfono para demostrar su superioridad en inteligencia frente a esos descerebrados que no eran capaces de adivinar el nombre de la fruta.

Confieso que era espectador habitual de este canal cuando llegaba tarde a casa o me acostaba tarde, y que me daba oportunidad para unas buenas carcajadas, con la inventiva de las respuestas que ofrecían los espectadores ficticios. Pero es que ahora, el formato se ha generalizado a prácticamente todos los canales de TV, con la honrosa excepción, creo, de TVE, pudiera ser que por pública, aunque la ETB también tiene este tipo de programas. Y además han perdido su toque divertido.

Seguro que son una fuente importante de financiación, y que siguiendo unas básicas normas, con el asesoramiento de buenos abogados, se libran de posibles problemas legales. Ya, por ejemplo, parece no haber llamadas falsas, pero básicamente es lo mismo, preguntas muy fáciles y concursantes que entran en antena a cuentagotas y siempre fallando las respuestas.

Ahora, lo divertido, bueno dejémoslo en lígeramente divertido sólamente, es comprobar como una "profesional" de la comunicación tiene que llenar horas de aparición en pantalla hablando y hablando, embaucando a su potencial audiencia con su fútil verborrea. Y que digo yo que hay que tener muy poca vergüenza para dar la cara en este tipo de programas, aunque sea para hacerse un hueco en ese mundo de la comunicación, ¿lo pondrán en su curriculum?.

De todos modos, estos programas siguen dando grandes momentos televisivos, como los ofrecidos en estos simpáticos videos de youtube, el primero de ellos ya todo un clásico.

http://www.youtube.com/watch?v=HA86HmcSIjU&feature=related (será una pista para que el concursante adivine la palabra oculta "P-O-T-A"?)


http://www.youtube.com/watch?v=rxjBFRpqNGA&feature=related

http://www.youtube.com/watch?v=B3mQFxXJLgw&feature=related

jueves, 5 de junio de 2008

Ya pasó

Sólo quería anunciar mi regreso tras un duro mes de estudios y exámenes, espero que la inversión de tiempo haya merecido la pena. Todo apunta a que sí.

Y agradecer a la metereología que haya sido tan benévola conmigo, con este mes hiperlluvioso, que ha hecho que haya sido mucho más fácil encerrarse en casa. Efectivamente, la banda sonora de este periodo de tiempo ha sido el ¡Jarrea, jarrea! ( http://www.youtube.com/watch?v=Et4OSgGYsZs&NR=1 )

sábado, 10 de mayo de 2008

Nueva Diosa


Aquella Alizee, la niña de "Moi, Lolita", la corsa, ha crecido y ya se puede decirlo, ya no es políticamente incorrecto, ya ha pasado su mayoría de edad, 23 añitos. Alizee, Diosa. http://www.youtube.com/watch?v=ceSxEjwXHcM&feature=related


Uffff!!!!


Perdone mi mayoritaria audiencia femenina, por lo poco interesante que les resultará este post.

jueves, 8 de mayo de 2008

(Varios) asuntos baladíes










Teniendo en cuenta que de aquí a un mes, andaré un tanto apurado, voy a concentrar 3 mini-posts, inconexos, en uno sólo para hacer un post digno (en cantidad, al menos).
"La Torre de Suso"
Se me escapó esta película de las salas cinematográficas, así que en cuanto la ví en los escaparates de los dvd-clubs, me apresté a alquilarla. Estaba claro que yo tenía que verla con ese título. Por lo de "Torre".

Resulta que el pobre Suso no aparece en toda la película, porque ha palmado de sobredosis y sólo podemos oír su voz en off. En resumen, se trata, por si no leisteis en su día la sinopsis, de 4 amigos que se juntan después de mucho tiempo, ya cuarentones, con motivo del óbito. Y todas las situaciones que se podrían esperar de dicho encuentro.
Tiene mucho de ternura, de brutalidad, de sensación de fracaso, de lucha por tirar p'alante, de reencuentros con fantasmas del pasado, de añoranza y de surrealismo asturianu. Y Javier Cámara, muy grande en la película.

Lo que venía a decir es que la recomiendo si no la visteis. A mí se me puso sonrisa tonta en muchas ocasiones y se me escaparon carcajadas en algunas otras.

Fantaseando
Tengo unos vecinos frente a mi casa que resultan, cuanto menos, inquietantes. Los del 3º.

Mañana, tarde y noche (bien avanzada) hay alguien, sea el padre o sea alguno de los hijos, en el ordenador, pareciera que se hacen relevos entre sí.

Siento gran curiosidad, ahora mismo se han convertido en mi principal foco de atención después de que la joven del 5º se fuera, de erasmus o algo así, me da la impresión; y me haya privado de la interesante contemplación de los diferentes ligues que se traía a casa cuando sus padres iban al pueblo. Me harté de secuencias cocina-salón-habitación.

Muchas hipótesis me vienen a la cabeza, la principal era que estos del 3º se dedican a jugar en cibercasinos o algo así, y están continuamente ahí ganando pasta, la deseché rápidamente, se habrían mudado ya a un palacete con tanta dedicación. Tan viciosos del chat, messenger o similar tampoco pueden ser para estar todo el día dándole, también me extrañaría que fueran tan adictos a juegos de ordenador, tendrían ya los dedos planos de tanto jugar.

Pueden formar parte de algún proyecto friki de estos de buscar señales de comunicación extraterrestre. Me tienen realmente intrigado.
Susto
Aunque tengo ya muy superada mi apifobia - según acabo de consultar, así se llama la fobia a abejas/avispas. Por cierto, hay fobias bien curiosas, por ejemplo, la medortofobia-, con respecto a los aspavientos que hacía hace años cuando uno de estos bichitos me rondaba, no puedo decir que permanezca tranquilo ante una avispa cercana a mí.

Y menos en un espacio cerrado y pequeño como mi coche, hace unas semanas descubrí en mi ventana, mientras conducía, una enorme avispa que se empeñaba en darse cabezazos contra la ventanilla. Mi taquicardia se hizo notoria, bajé la ventanilla para invitarle a que se marchara, pero sólo conseguía que el viento la lanzara contra mí cuando llegaba a su altura. O sea que, además, le estaba cabreando. No podía dejar de prestarle atención y vigilarla, a la vez que intentaba echarla e intentaba ir por mi carril sin invadir el contrario o la cuneta.

Qúe mal rato. Cuando tuve que dar un volantazo para no comerme un quitamiedos, decidí que lo más oportuno era parar, así lo hice, se fue y finalmente los dos tranquilos, ella y yo. Sobre todo yo.
Sólo por esto, estoy pensando que merece la pena lo del aire acondicionado en el coche.

No procedía
Cada mañana, como inicio de jornada laboral, tenemos una minireunión de unos 10-15 minutos donde se da cuenta de lo sucedido el día anterior o lo planificado para el presente día. Nos juntamos unos cuantos, de diferentes departamentos, incluyendo al señor gerente de la empresa.

El otro día, al finalizar la reunión, se preguntó al jefe de producción por su reciente viaje a Japón, para que nos contara algún chascarrillo y así distensionar un poco el ambiente. Nos contó unas cuantas historietas, unas más interesantes que otras, pero lo que más destacó es que "en los baños no hay papel higiénico, sino un chorrillo para limpiarse".

Yo que no soy nada tiquismiquis para estos asuntos escatológicos y que, más bien al contrario, participo gustosamente de estas charlas, pensé que no era el entorno propicio para destacar esa curiosidad. Pero el asunto empeoró, cuando el señor gerente, precisamente, añadió que "lo del chorrito es una sensación super agradable". Traduciendo, que le molaba la sensación de chorrillo de agua tibia, a presión, directo al ojete. Me parece muy respetable, y probablemente comparta su opinión si lo pruebo algún día, pero no me parece muy propio como comentario, insisto, en ese entorno. No sé, igual me estoy aburguesando, porque yo era el único que ponía cara de estupefacción y se me escapaba la sonrisilla, buscando complicidad en otros que atendían seriamente a su explicaciones.

Uno se lo imagina allí, en el trono, allá en el lejano oriente, con sus gafas, con su bigote, con su pantalón y calzones por los tobillos, con sus preocupaciones de señor gerente (básicamente "cómo ganar más pasta con menos recursos") reflejadas en su rostro, revisando papeles, deleitándose en la sensación del chorrillo, inclinándose ligeramente para buscar el mejor punto de impacto,... Mira que daba poco miedo este señor gerente, pues ahora ni te cuento. Que humanidad la suya, y que campechanía, ni Juancar I oye...