jueves, 10 de julio de 2008

MCD

Cada vez estoy más convencido de que me equivoqué de camino, mi tolerancia al stress es limitada, al menos en lo que hace referencia a aspectos laborales, y trabajo en un campo y un sector de lo más estresante. Hoy ha sido un día de esos, un día de mil frentes abiertos, de no poder acabar nada de lo que empezaba porque al minuto surgía algo más importante o más urgente, añadido al agobiante calor y al desesperante funcionamiento del servidor informático, cayéndose cada poco tiempo.

Así que hoy ha sido uno de los días en que más me he cagado en el sumo creador. Esto viene a cuento porque, el otro día, criticaban a una compañera de trabajo por haber pronunciado un sonoro mecagüendios. Pero es la expresión más liberadora, no se puede apuntar más alto. Otra forma de soltar adrenalina, que suelo emplear, es la de golpear objetos.

De hecho, yo instalaría una salita insonorizada en las empresas con un punching-ball, para poder desfogarse a gusto y pronunciar frases malsonantes sin molestar ni ser molestado. Yo la utilizaría a menudo.

En esta empresa tengo pocas cosas para golpear y también poca intimidad para hacerlo. Ya han sufrido mis arrebatos una percha, las puertas del armario y algún muelle que otro se ha ido contra la pared, pero esto, como es de entender, tiene su peligro, sobre todo en las distancias cortas.

En mi anterior experiencia laboral, más estresante si cabe, varias piezas de plástico y cajas fueron pateadas. También recuerdo que un día, harto de mi ex-jefa (quien por cierto podría estar leyendo ésto ahora, aunque creo que no es lectora habitual, ni siquiera esporádica), lancé unas llaves a tomar viento, con la mala suerte de que fueron a caer justo delante de sus narices, mientras se iba. Su mirada fue de sorpresa y desconcierto.

Sólo se trata de canalizar el estrés, y la violencia bien enfocada y siempre contra objetos, me ayuda. Sé que hay otras alternativas para el desestress, pero en el curro las veo poco viables.

3 comentarios:

LaNegra dijo...

Estoy prácticamente segura de que la crítica a tu compañera no es tanto por la cosa religiosa de cagarse en el "sumo creador", sino por el hecho de que sea una chica. Las chicas no decimos tacos (¡JA!).

Dicho lo cual añado. Lo del punching-ball me parece una idea fantástica. De hecho mi jefa me contó una vez que tenía colgado en su casa un saco de boxeo y que a veces se dedicaba a darle de hostias hasta que se le iba todo el estrés. Me pareció sublime, la verdad.

De hecho, todavía hoy, cuando voy a IKEA me paro en la sección de niños y miro esos pequeños sacos de boxeo "de juguete" que tienen. Siempre pienso que total pa la fuerza que yo tengo, con eso sería suficiente. Pero luego me viene a la cabeza la cara que pondrían mis sucesivos caseros si ven que hago un agujero en el techo para colgar un saco de boxeo y que éste ni siquiera es auténtico y me desinflo.

No obstante, creo que debería replanteármelo. Mi compañera de enfrente me carga. Mucho. Un día de estos, ella - de forma totalmente inocente - va a repetir una vez más su expresión favorita, que vale para todo: "esta mierda seca", y yo me voy a levantar en silencio, voy a rodear la mesa y me voy a abalanzar sobre ella montando lo que desde ese momento en adelante será conocido como "el nuevo puerto urraco".

Federiko, tienes razón, un punching-ball haría mucho bien en las empresas...

Pau dijo...

Absolutamente de acuerdo con ustedes, la paz interior, el sosiego, la serenidad inquebrantable y cosas por el estilo estan sobrevaloradas. No tiene porque haber necesariamente descontrol en el hecho de golpear objetos inertes. Pateemos sillas sin piedad.

Api dijo...

Aquí en la planta de arriba hay un par de ellos que se dedican al tema de la fotografía, y justo en el momentico del cierre, han decidido que cada día se dan una vuelta al edificio para desestresarse (paseo que les puede llevar cuarto de hora mínimo), con lo cual ellos se desestresan pero a los demás les crean el efecto rebote.

yo cuando me estreso me paso a hablar con gente de otro departamento o mando unos mails de desahogo

pero lo de tirar objetos... como que no es la solución